"You should all be murdered" (Another Sunny Day) Grábame una cinta de 60 (74)

15/1/18

En los primeros años noventa Sarah Records fue un sello que creó auténtica tendencia dentro del indie. Grupos con horizonte Smiths, Cure o New Order, pulsión amateur, adn de fanzine, mucha melancolía y mucho amor por la música pop. Sus grupos más visibles con el paso del tiempo quizá hayan sido The Field Mice y Heavenly, pero tuvieron en su catálogo fijo u ocasional muchos, muchos grupos interesantes: The Orchids, Blueboy, Even As We Speak, St. Christopher, Sea Urchins, The Wake, etc.

Uno de ellos fue Another Sunny Day, el grupo de Harvey Williams, con un puñado de singles y un solo álbum en su discografía, "London weekend". Aunque el título de la canción "I'm in love with a girl who doesn't know I exist" se lleva la palma por descriptivo de toda esta pléyade de grupos y del propio Sarah Records, su canción más emblemática es "You should all be murdered". Las guitarras brillan sin parar a lo largo de toda la canción, especialmente cuando suenan solas, y el ritmo ondulante y las palabras repetidas (the people, the people, the people) acaban por hacer una canción pegadiza que va empapando en el aire su esencia indie pop hasta hacerse singularmente emocionante. E inolvidable. Por eso está aquí más de veinticinco años después. x Fernando SoYoung

Black Sea Bocados (band)camperos (35)

12/1/18


Música para conducir a toda velocidad a las 3 de la madrugada. No es mala definición. Black Sea es es el proyecto del californiano Cole Devine, que combina en su particular coctelera guitarras y melancolía (dreampop). Excelente combinación que cristaliza en el estupendo álbum "Disappointing sunset", facturado en Europa por el sello Melotron Recordings con sede en Thessaloniki, Grecia. 


"La novia francesa de Ho Chi Minh" (Óscar Sipán) Subrayadas (81)

8/1/18

"Descubrí un mundo nuevo en los fanzines, verdaderos espacios de libertad (la democracia de atrapar belleza e información en folios grapados y enviarlos a todas partes), que proliferaban como setas."

"No dejes que el cerebro y el corazón se carteen. Manténlos en sus jaulas, distráelos con juegos de manos. Es mejor ser práctico que utópico: la belleza se va."

"Nadie te enseña qué hacer con los sentimientos. Sin las canciones o los libros o las películas nos volaríamos la cabeza."

"Las mentiras nunca salen a la luz: es la propia luz la que termina por encontrarlas."

"Si una mujer así te destroza el corazón ya no habrá forma de casar las piezas. Seguirás teniendo pulso, pero estarás muerto."

"No creía en las religiones, pero sí en la inteligencia y en el mundo interior. No tenía residencia fija y no quería perder el tiempo con maridos y maternidades. Me dijo todas estas cosas  con los ojos sin miedo, la sonrisa torcida, el espíritu indomable. La besé bajo un cielo plomizo de tormenta. Me llevó a su habitación y me enseñó las reglas de la inmortalidad: el arte de desnudar a una mujer y la tristitia post coitum."

"Las religiones se alimentan de la pila voltaica del miedo."

"Evitamos el lenguaje empalagoso de los peregrinos, esa insulina celestial, su falsa camaradería, su espiritualidad de laboratorio, todos esos valores bañados en hipocresía con el logotipo de una concha jacobea.
Demasiados cuerpos para tan pocas almas."

"Calculando la pérdida de cien cabellos diarios, me quedaban a lo sumo dos años de pelo, lo que en el ego del hombre moderno implicaba la muerte en vida."

"Toda vida feliz tiene un suburbio."

"La soledad ahoga más gente que los remolinos de río."

"El primer mandamiento de los amantes tristes: nunca cuestiones el pasado y nunca preguntes por el futuro."

"La luz de la luna es un millón de veces más piadosa que la del sol: el sol nunca miente."

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Más de Óscar Sipán en Soyuz:
Óscar Sipán y Tropo Editores.
"Quisiera tener la voz de Leonard Cohen para pedirte que te marcharas"
"Pólvora mojada"
"Ocio"




Lo que debo recordar de 2017 Discos internacionales (1-20)

31/12/17

01 Cigarettes After Sex: "Cigarettes After Sex".
"Apocalypse" nos enganchó definitivamente a una forma de entender el pop como solo grandes como Galaxie 500, Mazzy Star y Beach House lo habían hecho antes: con dardos impregnados de dulce veneno inoculado en canciones de lentitud inquebrantable, de belleza insólita e intrigante. "Cigarettes after sex" es un universo en sí mismo del que es muy difícil salir.

02 Slowdive: "Slowdive".
Slowdive tocan techo volviendo por sus mejores fueros (los de "When the sun hits", es decir, shoegaze ensoñador, etéreo, emocionante) en canciones como "Slomo" y "No longer making time", en donde el grupo despliega melancolía empapada en unas guitarras fluyendo en suave y a la vez paralizante catarata de emoción: una auténtica obra de arte del género shoegaze-dreampop.

03 The xx: "I see you".
The xx es uno de los grupos de los que más se ha hablado en los últimos años y en este 2017. Con razón. Su disco "I see you" es elegante, sedoso y embriagador. Mantiene la esencia intimista que ha caracterizado al grupo desde sus comienzos y le añade unas pinceladas de pop altamente cautivador y sensible. Inútil destacar canciones: el 80% del disco es fabuloso. No se agotan los adjetivos.

04 Alvvays: "Antisocialites".
El primer disco de Alvvays ya dejó en Soyuz un inmejorable sabor gracias a un indie pop de corte clásico y apariencia moderna, pero sobre todo, grandes melodías exultantes. "Antisocialites" solo pierde la capacidad de sorpresa (como es normal) pero mantiene el alto nivel de sus canciones, algunas de ellas ("In undertow", "Dreams tonite", "Not the bay") delicias puras que enamoran profundo.

05 Future Islands: "The far field".
Gracias al impacto del "particular" carisma de Samuel T. Herring, Future Islands han cogido una carrerilla y un impacto mediático importante en ambos lados del océano. Lo tenían difícil tras el gran "Singles", pero su nuevo "The far field", aun sin contar con un hit claro de cabecera, es una colección impecable de canciones repletas de sugerentes teclados con la marca inconfundible del grupo.

06 Secret Meadow: "Same old fear".
Son de Indonesia, y les gusta (intuyo) The Radio Dept. Inmejorables razones para dejarse empapar del debut de Secret Meadow, el breve "Same old fear" y mecerse en la ola ensoñadora de las estupendas "Followed by the voice", "Endlings" o "Water in the flowing river". Melodías y guitarras para el goce embelesado de todos los amantes del indie-shoegaze-twee-dreampop.

07 Shout Out Louds: "Ease my mind".
Ni yo mismo recordaba tener tantos discos de los suecos Shout Out Louds. Resulto que para mi propia sorpresa los tengo todos, sus 4 elepés. Y en todos encuentro canciones infalibles, de una destreza melódica inmutable al desgaste del paso del tiempo. En "Ease my mind" siguen igual de inspirados. Tres cuartas partes del disco resplandece de contagiosa exultación. Un grupo que no falla.

08 Skittle Alley: "End of a story".
Llevan muchos años publicando canciones en sellos independientes europeos, pero este es uno de sus mejores discos, pues es una delicia de principio a fin, con referencias claras a todo el universo Sarah Records, especialmente a The Field Mice y Trembling Blue Stars. Guitarras elegantes proto ochentas, estribillos nostálgicos, efervescencia doityourself, melancolía en cada segundo.

09 Warhaus: "Warhaus".
El nuevo disco de Warhaus toma no uno sino varios caminos muy atractivos. Transita las veredas del pop cinematográfico y orquestal, con varias voces e instrumentos y melodías pulidas y brillantes, pero tampoco se queda atrás cuando avanza por sendas más oscuras, inquietas, de desvencijados cabarets y sucios callejones sin salida. Siempre, eso sí, con decadente elegancia.

10 British Sea Power: "Let the dancers inherit the party".
Cumplen con creces con las expectativas. "Don't let the sun get in the way" es delicada y cautivadora; "Bad bohemian" centellea como single infalible, muy marca de la casa; "What you're doing" reúne sus mejores condiciones melódicas y sonoras. Tres sobresalientes secundados por canciones muy notables como "Keep on trying", "Saint Jerome" y "Praise for whatever".

11 Day Wave: "The days we had".
No es casualidad que abriera para Blonde Redhead en su gira del año pasado. Jackson Phillips llama a su proyecto personal Day Wave, y su debut largo "The days we had" es un sorprendente ejercicio de madurez y talento combinados en unas canciones irrebatibles de pop centelleante, repletas de magníficos estribillos eufóricos o nostálgicos, pero siempre suculentos e intensos.

12 Froth: "Outside (briefly)".
Desde la creciente, sensible y preciosa "Petals", a la arrolladora "Romance distractions", Froth despliegan en su tercer álbum un convincente rock/indie/shoegaze/noise/surf/psicodelia sin dejar de lado la mejor bandera pop ("New machine", "Shatter", "Show A Flower A Candle And It Will Grow" y "Briefly"). Froth maduran, progresan y se asientan en la realeza shoegaze.

13 Wire: "Silver / Lead".
"Silver/lead" es su disco más reciente. Y la verdad, se escucha de maravilla. Tanto las voces como las guitarras desvelan a una banda con muchas tablas, y con unas canciones de impacto irresistible, como esa vigorosa "Short elevated period", las elegantes y tentadoras "Diamonds in cups", "Forever & a day" y "Brio" y la bonita e irresistible "Sleep on the wing" y sus soberbias guitarras.

14 Andrew Younker: "Microchasm".
En "Microchasm", un mini álbum de seis canciones a medio camino entre el pop de los ochenta, el falso lo-fi y el dreampop, Andrew ha facturado pequeños monumentos sonoros como la fascinante "Electric chair", pura montaña rusa de serpenteo insinuante, su prima trotona "Totaled ambulance", magnífica también, o la sedosa "Pretend therapist". 

15 Letting Up Despite Great Faults: "Alexander Devotion"
16 The BV's: "Speaking from the distance"
17 Destroyer: "Ken"
18 Entrance: "Book of changes"
19 Él Mató a un Policía Motorizado: "La síntesis O'Konor"
20 Soft Pastels: "No loss"

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Lo que debo recordar de 2016: Young Moon: "Colt".
Lo que debo recordar de 2015: Line & Circle: "Split figure".
Lo que debo recordar de 2014: The War on Drugs: "Lost in the dream".
Lo que debo recordar de 2013: Brothers In Law: "Hard times for dreamers".
Lo que debo recordar de 2012: Beach House: "Bloom".
Lo que debo recordar de 2011: French Films: "Imaginary future".  
Lo que debo recordar de 2010: Motorama: "Alps".
Lo que debo recordar de 2009: Dead Man's Bones: "Dead Man's Bones".
Lo que debo recordar de 2008: The Rosebuds: "Life like"
Lo que debo recordar de 2007: The Raveonettes: "Lust lust lust".
Lo que debo recordar de 2006: The Radio Dept.: "Pet grief".

Lo que debo recordar de 2017 Discos internacionales (21-40)

30/12/17

21 Hater: "You tried".
Hater es una de las mejores cosas que he escuchado de Suecia en los últimos tiempos. A su disco “You tried” casi no se le puede reprochar nada: tiene guitarras, melodías, melancolía, nostalgia y una pizca de empuje juvenil. La búsqueda de la canción perfecta se adivina en muchas de sus canciones, que no lo son pero no importa, porque no dejan de ser delicias de la mejor escuela europea.

22 Land of Talk: "Life after youth".
El comienzo de “Life after youth” (título al que no habría desentonado un interrogante al final) es arrollador. “Yes you were”, “Loving” y sobre todo “This time” te arrojan, gracias a la voz de Elizabeth Powell, a una brillante espiral de romanticismo épico de bandazos emocionales y nostálgicos. El resto del disco de Land Of Talk no llega a tanta altura, pero sigue siendo cálido y envolvente.

23 Desperate Journalist: "Grow up".
Con la enorme “Be kind” a la cabeza (esos sentidos e indisimulados homenajes a The Smiths pueden derretir), la banda de Jo Bevan quiere hacerse un hueco en el mercado vendedor británico con este “Grow up”, el segundo disco largo de Desperate Journalist. Para ello se mueven entre la delicadeza de su faceta melódica y un endurecimiento general de su sonido, más guitarrero que de costumbre.

24 Hippo Campus: "Landmark".
El hipocampo no es moco de pavo: es el órgano cerebral encargado de la memoria. Hippo Campus –supongo que como todos- tratan en “Landmark”, su primer álbum, que no olvides sus canciones una vez escuchadas. Igual es mucho pedir, pero al menos el disco contiene unas cuantas pildorillas pop (“Way it goes” y “Tuesday” sobre todo) que no cuesta nada que se peguen a tu cerebro un día entero.

25 Porcelain Raft: "Microclimate".
El italiano Mauro Remiddi -y sus Porcelain Raft- nos cautivó en 2012 con “Strange weekend”, y lo vuelve a hacer con “Microclimate”. Buena definición para su música, un lugar con ambiente personalizado que respira indiepop espacial y dreampop contemplativo, especialmente brillante en piezas tituladas “Distant shore”, “Bring me to the river”, “Rolling over” y “Rising”. Música pop para claras noches estrelladas.

26 Tennis: "Yours conditionally".
Seis años ya desde aquel estupendo “Cape Dory”, el debut de Tennis. Alaine Moore y Patrick Riley se lo guisan y se lo comen navegando contra viento y marea con su pop suave de aire retro y nostálgico. “Fields of you” es el gran acierto de su “Yours conditionally”, así como la gran terna final del álbum: “10 minutes 10 years”, “Modern woman” y “Island music”. Siguen a flote del cálido mar del verano.

27 The Jesus & Mary Chain: "Damage and joy".
A los hermanos Reid les han salido, en casi una hora de disco, un puñadico de temas apañados y reconocibles de lo que fueron antaño ("Amputation", "The two of us", "Simian split", "Black and blues"). Y el resto del álbum, titulado "Damage and joy"se deja escuchar. Digno regreso después de 19 años y... 32 (glups) de su gran e inolvidable debut "Psychocandy".

28 Sleepwalk: "Shimmer".
"Shadow" podría haber formado parte del setlist del disco de regreso de Slowdive, “Blind” absorbe y contagia todos esos elementos que han hecho del dreampop santo y seña de la escucha ensoñadora del pop, “Shimmer” eleva el nivel lumínico de su propuesta con una preciosa melodía y “The shinking waltz” es una nana-vals de arrullo sentimental. Un álbum que ofrece presente y promete futuro.

29 The Shins: "Heartworms".
Es raro que The Shins hagan una mala canción, y más raro aún por tanto que hagan un mal disco. “Heartworms” es el quinto álbum de una carrera no demasiado prolífica que empezó allá por 2001 con aquel estupendo “Oh, inverted world”. Al menos medio álbum está a un gran nivel, con unos Shins tan cristalinamente brillantes como siempre. Y eso ya es suficiente para muchos de sus seguidores.

30 The Feelies: "In between".
Trayectoria impecable y prestigio intocable. Los The Feelies de Glenn Mercer ya nos dejó muy gratamente sorprendidos con su vuelta discográfica de 2011, “Here before”, tras veinte años de ausencia. Y en 2017 llega “In between”, y de nuevo aciertan de pleno. Mantienen su trazo elegante de composición, sus guitarras limpias y el corazón velvetiano más pop. Una banda ejemplar.

31 All We Are: "Sunny Hills".
All We Are atacan su segundo álbum metiendo mayor velocidad a su sonido. Ahora su post punk suena seductor y convincente, sin medias tintas, en canciones tipo “Burn it all out”, “Waiting”, “Youth” y “Human”, que arrastran al movimiento, al baile, a acelerar el paso o a pegar un berrido porque sí. “Sunny Hills” no va para biblia del género, pero sí para figurar en un best of postpunk.

32 Beach Fossils: "Somersault".
Con un single de adelanto tan redondo como "This year" era difícil no interesarse por el nuevo disco de Beach Fossils. Además de esa canción, "Somersault" se cierra con otra maravilla titulada "That's all for now", tiene el acierto de invitar a Rachel Goswell para "Tangerine" y entrega la también muy disfrutable "Down the line". Un póker de razones para pegarse a "Somersault".

33 Perfume Genius: "No shape".
Mike Hadreas parece que va a alcanzar con su nuevo álbum, “No shape”, un reconocimiento definitivo al frente de Perfume Genius. Algunas de sus canciones exudan talento de tanta sensibilidad que desbordan (“Valley”, “Every night”, “Die 4 you”, “Alan”), otras enamoran por su talante eminentemente pop (“Slip away”, “Sides”, “Wreath”). En cualquier caso, un disco de aspiraciones aristocráticas.

34 Say Sue Me: "Say Sue Me".
El sello londinense Damnably Records publica su primer álbum "Say Sue Me" para Europa y Norteamérica, recopilando canciones de todas sus grabaciones previas (más un bonus track). Escuchando sus canciones se intuye la predilección por el indie de los años 90 y 00 y por grupos muy dispares, de entre los que sobresale un especial aroma de admiración por Yo La Tengo.

35 The War On Drugs: "A deeper understanding"
36 Peter Matthew Bauer: "Mount qaf (divine love)"
37 Death Bells: "Standing at the edge of the world"
38 Luna: "A sentimental education"
39 Luxembourg Signal: "Blue field"
40 Rostam: "Half-light"

Lo que debo recordar de 2017 12 discos nacionales

28/12/17

01 Los Planetas "Zona temporalmente autónoma".
Siete años después de su anterior disco largo, merece la pena adentrarse de nuevo en el cosmos en el que fluctúan Los Planetas. Las bazas ganadoras del disco son su vertiente pop, el magnífico sonido de guitarras y sus letras, tan reconocibles hoy, ayer y siempre. Recordando lo mejor de antaño y saboreando su buena forma casi 25 años después de "Mi hermana pequeña".

02 Cosmen Adelaida: "Dos caballos".
Son un grupo estrella en Soyuz. Cosmen Adelaida vuelven a exhibir su marcada personalidad en letras, música y guitarras -de los mejores ochentas, Echo & The Bunnymen- con su "Dos caballos", un disco inagotable a pesar de su menos de media hora para diez canciones directas, estimulantes y con cero relleno, sobresalientes en el caso de "Hermanos Wright", "Contra la pared" y "El futuro".

03 Calavera: "Exposición".
No se puede decir que el primer disco de Calavera sea una sorpresa absoluta si les habías escuchado alguna vez. Pero si no, seguro que sorprende el aplomo instrumental, la línea argumental del sonido de todo "Exposición", la sensibilidad de la mayoría de las canciones, la nitidez de la producción, las ideas frescas y seductoras de grandes piezas como "Esqueleto", "Museo" y "Sobre todas las cosas".

04 Últim Cavall: "Records de Kyoto".
Si ya los catalanes Univers me dejaron boquiabierto con su propuesta hace un tiempo, no les van a la zaga Últim Cavall con su disco "Records de Kyoto". Cantando en su lengua vernácula, el grupo hace gala de un sonido espectacular con unas guitarras y voces intensas y sedosas a la vez, dentro de unas canciones fascinantes a todo poder ("Desig" y "Mossegades" en bucle).

05 Ornamento y Delito: "El glamour de las provincias".
Pocos fans tan fieles y entregados como los del grupo vasco Ornamento y Delito. Aunque seamos pocos.  Su cuarto álbum colma nuestras aspiraciones. Con homenaje a Josetxo Ezponda incluido ("Hacia la eternidad"), "El glamour de las provincias" suena contundente, lúcido, brillante, con las guitarras y la voz en pleno estado de gracia. Esperamos su presentación en directo como agua de mayo.

06 Ghost Transmission: "Echoes".
Hace dos años comentaba el primer disco de Ghost Transmission con indudable entusiasmo. Repetir acierto con su nuevo y cautivador "Echoes" demuestra que no estamos ante un grupo menor, sino todo lo contrario. Los valencianos vuelven a exhibir un nivel espectacular sin desviarse de sus coordenadas sonoras. "Hit the road", "Curse and shoot" y "Echoes of you" son espectaculares.

07 Sierra: "A ninguna parte".
Es facilísimo caer rendido a las canciones de los madrileños Sierra. Suenan -de maravilla- a los ochenta más interesantes, cantan en castellano, y sus letras y melodías son de una lucidez y una capacidad adictiva demoledora. "Amiga extraña", "Hacerlo fuerte", "Me destrozaré", "A ninguna parte" y "No eres increíble" son auténticamente irresistibles. 

08 La Bien Querida: "Fuego".
La Bien Querida ya ha entrado en la liga de los indiscutibles grupos españoles más coherentes y talentosos. Ana Fernández Villaverde nunca decepciona, y desde "Ceremonia" se esperan sus obras con delectación. Sus discos pueden ser más oscuros, menos, más electrónicos, menos, pero siempre contienen maravillosas canciones con tremendas letras. En "Fuego", también. Exquisito.

09 Ricardo Lezón: "Esperanza".
Ricardo Lezón en solitario, con The New Raemon o con McEnroe, es su voz y su deje melancólico. Y la belleza frágil de sus canciones, que se mecen entre la lluvia, la nostalgia y el desamor. Como todos sus discos, "Esperanza" es un artefacto triste y tremendamente bonito, con "Arena y romero" y "Primavera en Praga" como ejemplos paradigmáticos de su sello inconfundible.

10 Los Punsetes: "¡Viva!".
Creo que después de casi ya diez años y de cinco discos, ya nadie discute el calado de Los Punsetes. Pocos grupos con una personalidad más definida y una línea argumental más coherente. No se esperan revoluciones de ellos, porque cuando llegan esperas canciones como "La pereza que me da", "Alphaville", "Presagios de partida" y "Mabuse", y no otra cosa. Puro punsetismo.

11 Lori Meyers: "En la espiral".
Que Lori Meyers están en otra liga es una perogrullada a estas alturas. Dejando a un lado filias y fobias de quien está por las alturas de lo consagrado, el grupo sigue exhibiendo talento en su reciente "En la espiral". Con más altibajos que antaño, pero con indudable ojo para la melodía certera y pegadiza ("Todo lo que dicen de ti", "Vértigo II", "Eternidad", "Zona de confort").


12 Rufus T. Firefly: "Magnolia".
Son una de esas bandas que van creciendo lento pero seguro, año a año, disco a disco. Rufus T. Firefly están sonando más que nunca en este 2017 con su álbum "Magnolia", y no faltan motivos ante todo porque no faltan canciones. "Tsukamori", "El Halón Milenario" y "Nebulosa Jade" muestran al grupo con un sonido poderoso y resplandeciente, y una seguridad en sí mismo irrebatible.

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Lo que debo recordar de 2016: Lost Tapes: "Let's get lost"
Lo que debo recordar de 2015: Murciano Total: "Quereres y dejenes"
Lo que debo recordar de 2014: Univers: "L'estat natural"
Lo que debo recordar de 2013: El Último Vecino: "El Último Vecino"
Lo que debo recordar de 2012: La Bien Querida: "Ceremonia"
Lo que debo recordar de 2011: Bigott: : "The Orinal Soundtrack" 
Lo que debo recordar de 2010: Julio de la Rosa: "La herida universal"
Lo que debo recordar de 2009: McEnroe: "Tú nunca morirás".
Lo que debo recordar de 2008: Klaus & Kinski: "Tu hoguera está ardiendo"
Lo que debo recordar de 2007: Love Of Lesbian: "Cuentos chinos para niños del Japón".
Lo que debo recordar de 2006: CatPeople: "Reel #1".

Lo que debo recordar de 2017 Who cares anyway. Canciones

26/12/17


1) Slowdive No Longer Making Time 05:48 2) Desperate Journalist Be Kind 03:40 3) Cigarettes After Sex Apocalypse 04:50 4) Rostam Bike Dream 03:22 5) Alvvays Dreams Tonite 03:12 6) Sierra Hacerlo fuerte 03:03 7) The XX I Dare You 03:53 8) Cold Cave Glory 05:20 9) Los Planetas Porque me lo digas tú 02:38 10) Mogwai Party in the Dark 04:02 11) Pelicandy In echoes 03:32 12) Big Thief Shark Smile 03:59 13) Mood Dye Frames 03:07 14) El Mató a un Policía Motorizado Fuego 05:12 15) Day Wave Ordinary 03:25 16) Entrance I'd Be A Fool 04:19 17) Secret Meadow Followed By The Voice 02:57 18) Shout Out Louds Paola 04:43 19) Kelley Stoltz Feather Falling 03:45 20) Real Estate Saturday 05:04

Escucha estas canciones en Spotify aquí

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2016: Cullen Omori: "Cinnamon" / Havoc: "Cosas" 
2015: The Crayon Fields: "Love won't save you" / Luis Brea: "El verano del incendio"  
2014: Ex Cops: "Black soap" / Lost Tapes: "Blame it on Rio"
2013: Desperate Journalist: "Distance" / León Benavente: "Estado provisional" 
2012: Toy: "Lose my way" / Amor de Tokyo: "Vendrá tu boca"
2011: The Vaccines: "Post break up sex" / Remate: "Gigante"
2010: Crocodiles: "Mirrors" / Joaquín Pascual: "Ella me atropelló"
2009: The Pains Of Being Pure At Heart: "Young Adult Friction" / Elle Belga: "Todas Las Cosas".
2008: The Last Shadow Puppets: "Standing Next To Me" / Julio de la Rosa: "La Cama".

2007: Blonde Redhead: "Spring And By Summer Falls / Algora: "Paraaguas".
2006: Infadels: "Girl That Speaks No Words" / Delorean: "As Time Breaks Off".

Postales desde el asilo a recordar de 2017 (2/2)

24/12/17

Como la tradición manda, junto al abeto tuneado dejamos los regalos. Nuestros mayores no esperan nada de nosotros, están por encima de lo material porque han llegado a una edad en la que sólo desean que les miremos a los ojos y les escuchemos.

Van Morrison se resiste a pasar el invierno recluido, y en 2017 se ha lanzado a desafiar el bolsillo y la paciencia infinita de sus seguidores editando dos discos de versiones, “Roll with the punches” y “Versatile”.
Las dos caras de Duncan Dhu, Mikel Erentxun y Diego Vasallo, retan con sus canciones adultas al fenómeno fans de su juventud, y suman victoria aplastante con composiciones imperecederas. Otros ni se acuerdan de sus parejas en sus nuevas aventuras irreconocibles, como Dave Stewart de Eurythmics -que publica un disco con sus sesiones en Nashville-, o Per Gessle -que sigue una digna carrera a espaldas de Roxette-.
Hablando en español y recordando su valor añejo, Charly García y Fito Páez nos devuelven en un viaje de ida y vuelta al mejor rock argentino; Manu Chao sigue en su loop de dub minimal, publicando singles; y Jorge Drexler compone un disco grabado sólo con guitarras, “Salvavidas de hielo”. Otros, como Josele Santiago, José Ignacio Lapido y Bunbury deciden entrar en los cincuenta atacando con la energía de los veinte y administrando la sabiduría que da el medio siglo.
Los ochenta viven su eterno revival con discos de O.M.D., Blancmange, The Church o Gary Numan, y los compositores de viejos himnos, como Randy Newman y Cat Stevens, levantan la mano para que nadie se anticipe y puedan hablar sin ser sepultados por el olvido.

En las ramas de nuestro abeto cuelgan las postales de este 2017, un año con menos necrológicas que el pasado. x Simón Zico

(1939) Mavis Staples 
(1940) Ringo Starr 
(1943) Randy Newman 
(1945) Van Morrison 
(1948) Yusuf/ Cat Stevens 
(1951) Charly García
(1952) Dave Stewart 
(1954) Steve Kilbey (The Church) 
(1956) Lee Ranaldo 
(1958) Gary Numan, Mike Scott (The Waterboys), Vernon Reid (Living Colour) 
(1959) Per Gessle
(1961) Manu Chao 
(1962) José Ignacio Lapido, Paul Heaton, Shaun Ryder (Black Grape) 
(1964) Mark Lanegan, Jorge Drexler 
(1965) Josele Santiago, Mikel Erentxun 
(1966) Diego Vasallo 
(1967) Bunbury

Sólo es mirada Encuentros (46)

21/12/17

La belleza no mira, sólo es mirada.
(Albert Einstein)

Demasiado retraso. No me gusta, pero tomo el tranvía excepcionalmente. Podría evitar las sensaciones propias de este transporte en hora punta, de agobio, incomodidad y seguramente tensión al tiempo de posicionarse para evacuarlo, pero se me hace demasiado tarde. Nadie me va a decir nada si, como siempre, voy andando y llego cuando sea al trabajo, pero hay que intentar mantener cierta disciplina.

Me hago un sitio a duras penas. Maldigo por dentro la indolencia de los pubertos que acarrean sus mochilas a la espalda sin que por un momento puedan pensar en dejarlas a sus pies para no molestar al resto del pasaje. Miro en derredor. Es un ejercicio interesante. Haces de la necesidad virtud y tratas de traspasar mentes a través de la mirada. No es que sea divertido en la mañana de un día de labor, pero sí entretenido. Tratas de ver más allá, adivinar qué hay detrás de cada par de ojos. Encuentras miradas indiferentes, miradas resignadas, miradas retocadas, miradas perdidas, miradas jóvenes, miradas preocupadas… Miradas tristes, casi todas, nadie viaja por gusto en el tranvía a estas horas. Pero también encuentras miradas bellas, o miradas perturbadoras. Es especialmente curioso cuando cruzas la mirada con alguien, abandonas la casualidad –o lo que piensas que lo es- , sigues la órbita del movimiento de tu cabeza, y en el tornaviaje reencuentras en el mismo punto esa mirada.

En centésimas de segundo analizas la situación. Quizá le suenas de algo, quizá te has afeitado mal, quizá llevas peor cara de lo normal… pero el cerebro juega en casa y cuando se abre la puerta del tranvía te vas pensando que has gustado a alguien, aunque sólo sea una mentirosa e ilusoria ráfaga de infinito que tire un momento de ti. Durará lo justo que tarde en comérselo el discurrir de otro día más en Laboralia, pero mejor entrar así por la puerta del curro.

Otro día. Tomo de nuevo el tranvía, sin saber muy bien por qué. Hoy es distinto. El tornaviaje de los ojos se reencuentra y se para. Se va de nuevo y vuelve, y sigue ahí. Extraño se mire por donde se mire, nunca mejor dicho. No me siento atraído especialmente por la mirada, ni por lo que hay detrás. Me toca bajar. No lo hago. Me voy y vuelvo pero siempre la reencuentro. Me da lo mismo una parada después y apuro. Definitivamente me apeo y sigo sintiendo la mirada. Esta vez se mantendrá en la cabeza algo más de lo justo para que se lo coma Laboralia, si bien no mucho más.

Día siguiente. Voy bien de hora. Camino al lado de la parada del tranvía y éste para justo a mi paso. Vuelvo la vista y me encuentro con el día anterior y el anterior. Subo sin pensar. Recojo la mirada, que no se desvía de la mía, desde el primer instante. Mantengo el órdago a medio camino entre un sentimiento de vanidad y desconcierto. No aguanto mucho. Lo que sí sé es que lo que anda detrás de la mirada me gusta algo más. No sé cómo reaccionar. De hecho me bajo en la primera parada que me viene bien sin esperar a la siguiente, como el día precedente.

Nuevo día. Esta vez voy a tomar el tranvía con premeditación. Es la hora habitual y ahí está. Sigue todo igual. Me encuentra la mirada y no la suelta. Creo ver que habituales del tranvía se empiezan a dar cuenta y no pueden disimular ciertas muecas de complicidad, o de lo que sea, pero me doy cuenta. Y de alguna forma me incomoda. Realmente me gusta ya lo que veo, de hecho tenía que haberlo visto desde el primer día, me autorreprocho. Pero sigue siendo una situación rara e incómoda. Me bajo en la segunda de mis paradas factibles, no sin antes plantearme bajar incluso una más tarde.

Un nuevo día y no tengo dudas de ir en tranvía. Estoy, es acojonante, hasta algo nervioso. Me tranquilizo al encontrar la mirada que, casi, necesito. He pasado ya parte de la noche pensando en acercarme y decir alguna cosa. Es complicado de buena mañana acertar a decir algo a alguien desconocido que no pueda parecer una solemne tontería. Pero es que esa mirada sigue ahí, sin despegarse de mí. Realmente no me siento cómodo porque ya es un hecho que los parroquianos (sí, los viajeros son los mismos cada día) son conscientes del tema. Mi atracción se acentúa, sin darme cuenta consigue que cada mañana me abstraiga de mis circunstancias y sólo piense en esos ojos. Todo el trayecto siguen fijos en mí. Soy lógicamente incapaz de estar todo el tiempo sosteniendo la observación pero la noto constante, impasible, anormalmente atenta sólo a mí. Aguanto una parada más de la cuenta, pero sigo bajando antes que esos ojos.

No sé si es divertido. Diría que sí. Ya no sólo se trata de una situación surrealista, es que es surrealista lo que está provocando. Resulta que ya no me levanto pensando en mis cuitas de trabajo, en los problemas con mi equipo o en mi próxima presentación, mi primer pensamiento del día es ya unívoco. Definitivamente antes de salir de casa miro algo más que el lustre de mis zapatos, las arrugas de mi traje y la rectitud de mi corbata; son la largura de mis pestañas, la impresión del color de mis ojos y la profundidad de mis ojeras lo que más me ocupa al levantarme. Subo al tranvía a la altura que ya conozco. Me cuesta poco encontrar lo que busco. Esta vez ocupa un asiento, y a su lado hay una vacante. Reprimo la intención de sentarme al lado. Me lo impide una mezcla de temor a perder su mirada, hasta ahora siempre de frente, y de arrostrar el hecho de romper el hielo casi obligatoriamente. No lo hago finalmente, pero espero en el tranvía hasta que baja. Me da igual todo. Es imposible sustraerse a una situación así. De hecho da miedo volver a lo de siempre, a que tarde demasiado en pasar algo que estremezca, acabe como acabe. Se baja antes que yo, se para en el andén y me sigue mirando hasta que el avance del convoy lo hace imposible. Es ya un movimiento físico más sofisticado y, para mi confusa –o enferma- mente, cuasi definitivo.

A estas alturas no albergo dudas. Me siento hasta extraño por no haberme dejado llevar desde el principio por el influjo de semejante hechizo y misteriosa belleza. Maquino formas de prolongar un contacto que ya doy por hecho que se producirá aunque todavía no se ha consumado. Sólo pienso ya en que quiero sus veranos, sus lágrimas y su aliento cerca de mí. Y no es la primera vez que lo pienso en mi vida. Pero son percepciones -no sé si sentimientos-tan esquivas, tan improbables de materializar…
Casi no he dormido. Hoy es el día. Today is the day, me digo, solemne, tontorrón. Es mi mejor traje. No es mi mejor imagen, claramente doy mejor en casual wear pero es mi uniforme de trabajo y no tengo alternativa entre semana. Me incorporo al convoy descompuesto de los nervios, como un quinceañero, es de traca. En mi fuero interno deseo que no esté, volver a la insulsa rutina, sin sobresaltos. Pero ahí está. De nuevo sentada y con una vacante a su lado. Me gustaría haber tomado un sol y sombra, me digo, seguro que ayuda en estas situaciones. Avanzo hacia el asiento, interesante y resuelto, dentro de lo que cabe. Me siento. En el acto de toma de asiento, por primera vez en todos estos días, la mirada se ha desviado. Es crítico pero ya no hay vuelta atrás.
No puedo hablar. Saco mi pequeña agenda y arranco, desesperado, una hoja. Quiero escribir pero no encuentro el  boli, aunque sé que llevo uno.  Hablo.
-       - Hola
Nada.
Nada.
Un comentarista objetivo hubiera desaprobado el gesto. La parroquia del tranvía también lo hizo. Cada cual a su modo, todos imperceptibles para el resto del mundo menos para mí.
No hubo respuesta. Tampoco repetí la entrada. Me levanté, con la convicción de conocer lo que iba a pasar de antemano.

Era yo ahora, de pie junto a su sitio, desde arriba,  el que enfocaba la mirada fijamente en el pasado reciente buscando sin éxito sus ojos, que por lo que sea ya no estaban, ni lo estarían más. Me parecía, curiosamente a esas alturas, la belleza hecha carne y una oportunidad definitivamente perdida para algo en principio difícil de matizar. Inexplicablemente, sí,  pero una oportunidad. Quizá la última para algo no del todo definido.

Bajo del tranvía buscando el anonimato en el refugio del grupo que se apea. Avergonzado hasta lo siguiente. Estremecido por dentro por constatar la imposibilidad definitiva, cuandoquiera que vengan, ya sea a los veinte, a los cuarenta, a los sesenta o a los cien,  de controlar sentimientos atávicos, viscerales, eternos, ajenos por completo a convencionalismos mundanos.

Aligero el paso y enciendo mi móvil de trabajo en espera de una llamada liberadora que desvíe mi atención de pensamientos de inciertas consecuencias . No tarda en llegar. Buenos días, sí claro, cuéntame… x Atreyu

Quien no comprende una mirada tampoco comprenderá una larga explicación.
(Proverbio árabe)

Obsesiones de dos mil diecisiete (4/4)

18/12/17